Desmentir los mitos comunes sobre el sueño: formas respaldadas por la ciencia de mejorar su descanso

15

La información errónea sobre el sueño está muy extendida y está afectando nuestra salud. Un estudio reciente en Sleep Health identificó siete mitos dañinos sobre el sueño y evaluó su exactitud mediante un panel de expertos en medicina del sueño. Los hallazgos revelan que muchas creencias populares sobre el sueño no sólo son falsas sino también perjudiciales para el bienestar.

Los mitos más dañinos sobre el sueño

  1. “Muchos adultos sólo necesitan 5 horas de sueño o menos”. Este es quizás el error más peligroso. Si bien algunas personas afirman funcionar con un mínimo de sueño, la ciencia demuestra que la mayoría de los adultos necesitan al menos de 7 a 9 horas por noche para un rendimiento óptimo. La privación crónica del sueño aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas, debilita el sistema inmunológico, empeora los trastornos del estado de ánimo y perjudica la función metabólica. El raro “gen del sueño corto” afecta a menos del 1% de la población; para todos los demás, dormir constantemente menos de 7 horas es una vía rápida hacia el agotamiento.

  2. “Tu cuerpo puede adaptarse a dormir menos con el tiempo”. Este mito crea una falsa sensación de progreso. Incluso si deja de sentirse cansado después de semanas de dormir poco, los estudios muestran que la función cognitiva (tiempo de reacción, memoria, concentración) continúa deteriorándose. La falta de sueño prolongada también altera el equilibrio hormonal, elevando el cortisol y reduciendo la hormona del crecimiento y la testosterona, esenciales para la recuperación y la reparación.

  3. “Poder conciliar el sueño en cualquier momento y en cualquier lugar significa que duermes bien”. Quedarse dormido rápidamente en cualquier situación suele ser un signo de falta grave de sueño o de un trastorno subyacente como la apnea del sueño o la narcolepsia. El cuerpo no permanece despierto cuando debería estar descansando.

  4. “No importa a qué hora te acuestas”. La hora de dormir importa. El cuerpo funciona con un ritmo circadiano de 24 horas y acostarse tarde constantemente puede alterar este ciclo y reducir la calidad del sueño. Los horarios de acostarse irregulares o retrasados ​​provocan un sueño profundo menos reparador, un descanso fragmentado, problemas de estado de ánimo y un mayor riesgo de diabetes.

  5. “El alcohol antes de acostarte te ayuda a dormir”. El alcohol puede inducir somnolencia inicialmente, pero suprime el sueño REM (crítico para la memoria y la regulación emocional), causa fragmentación del sueño y empeora los ronquidos y la apnea del sueño. Con el tiempo, la dependencia del alcohol para dormir puede dejarlo menos descansado que antes.

  6. “Quien duerme profundamente nunca se mueve durante la noche”. El movimiento durante el sueño es normal. Personas de todas las edades cambian de posición y experimentan breves despertares. A menos que los movimientos sean frecuentes y perturbadores (como en el síndrome de piernas inquietas), no son motivo de preocupación. Un poco de vueltas y vueltas es parte de una fisiología saludable del sueño.

  7. “Si te despiertas en medio de la noche, es mejor simplemente quedarte en la cama”. Estar despierto durante períodos prolongados puede crear una asociación negativa entre la cama y el insomnio, empeorando el insomnio. Los especialistas del sueño recomiendan la terapia de control de estímulos: levántese de la cama si no puede conciliar el sueño en 20 minutos, haga algo relajante con poca luz y vuelva a la cama sólo cuando tenga sueño. Esto entrena a tu cerebro para asociar la cama con el sueño.

Pasos prácticos para dormir mejor

El estudio enfatiza que los atajos del sueño tienen costos reales para la salud. Para mejorar su sueño, priorice entre 7 y 9 horas por noche, siga un horario constante, cree un ambiente propicio para dormir (fresco, oscuro, silencioso, sin pantallas) y considere agregar un suplemento de magnesio a su rutina.

Conclusión: Un sueño de calidad es esencial para la salud física y mental. Desmentir estos mitos y adoptar prácticas basadas en evidencia es una inversión en su bienestar general.

попередня статтяSemillas de aguacate: beneficios no probados y riesgos potenciales
наступна статтяLa atrofia cerebral comienza a los 30: cómo frenar el deterioro cognitivo