IV Terapia nutricional: sopesando las exageraciones frente a la evidencia

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La práctica de la terapia nutricional intravenosa (IV), que suministra vitaminas, minerales y otros compuestos directamente al torrente sanguíneo, ha ganado popularidad, impulsada por el respaldo de celebridades y las promesas de rápidos beneficios para la salud. Pero detrás de esta tendencia se esconde un debate: ¿este método realmente cumple sus promesas o es un atajo costoso y no probado?

El auge de los goteos intravenosos: de hospitales a clínicas de bienestar

Tradicionalmente, las infusiones intravenosas se reservaban para entornos hospitalarios para rehidratar a los pacientes o corregir deficiencias nutricionales graves. Hoy en día, sin embargo, las clínicas e incluso los servicios móviles ofrecen estos tratamientos al público en general, comercializándolos como soluciones para la fatiga, el desfase horario, el refuerzo inmunológico o incluso las enfermedades crónicas. Este cambio refleja una creciente demanda de “soluciones rápidas” en una cultura obsesionada con el bienestar.

Cómo funciona: evita el intestino y llega al torrente sanguíneo

Los defensores argumentan que los goteos intravenosos evitan el sistema digestivo, permitiendo una absorción del 100% de los nutrientes. Si bien es cierto que los suplementos orales dependen de la salud intestinal para su absorción, sigue siendo cuestionable hasta qué punto las infusiones intravenosas proporcionan un beneficio superior. Muchos expertos sugieren que una dieta saludable y una suplementación oral específica suelen ser suficientes para la mayoría de las personas.

La sesión típica cuesta entre 150 y 400 dólares, aunque algunos goteos especializados pueden durar hasta tres horas y tienen precios significativamente más altos. Las opciones populares incluyen vitamina C, vitamina B y vitamina D, nutrientes que muchas personas ya pueden obtener a través de alimentos o suplementos.

El caso de la vitamina D: ¿Sol en una bolsa?

La vitamina D, a menudo llamada la “vitamina del sol”, ha experimentado un aumento particular en la demanda a través de la terapia intravenosa, especialmente durante los meses de invierno, cuando la exposición al sol es limitada. Algunos estudios preliminares sugieren un vínculo entre la deficiencia de vitamina D y una mayor gravedad del COVID-19, lo que genera aún más interés. Sin embargo, los expertos enfatizan que los suplementos orales de vitamina D están disponibles, son asequibles e igualmente efectivos para la mayoría de las personas.

La visión del escéptico: ¿Orina cara?

Muchos profesionales médicos descartan los goteos intravenosos como poco más que “orina cara”. El cuerpo excreta lo que no necesita, independientemente de cómo lo haya entregado. Si bien en la mayoría de los casos no es necesariamente perjudicial, la práctica a menudo se considera un gasto innecesario.

Riesgos y advertencias: proceda con precaución

Aunque generalmente se consideran de bajo riesgo, las infusiones intravenosas no están exentas de posibles efectos secundarios. Estos incluyen tromboflebitis superficial (inflamación de la vena) y, en casos raros, arritmias cardíacas. Las personas con alergias, afecciones médicas preexistentes o quienes toman medicamentos deben consultar a su médico antes de someterse a un tratamiento.

Conclusión: priorizar los fundamentos

La evidencia actual no respalda el uso generalizado de la terapia nutricional intravenosa como una alternativa superior a una dieta equilibrada y suplementos orales adecuados. Si sospecha una deficiencia, consulte con un proveedor de atención médica para obtener orientación y pruebas adecuadas en lugar de confiar en tratamientos modernos y no probados.