El panorama en evolución de los medicamentos para bajar de peso: desde las píldoras arcoíris hasta los tratamientos modernos

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A pesar de una reciente disminución en las tasas de obesidad en adultos en EE. UU. (del 39,9% en 2022 al 37% en 2025), la demanda de tratamientos eficaces contra la obesidad sigue siendo significativa. Si bien los cambios en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio, son fundamentales, a menudo resultan insuficientes para controlar el peso a largo plazo. Los medicamentos pueden ayudar a cerrar esta brecha al abordar los factores biológicos que impulsan el aumento de peso, como lo explicó el Dr. Timothy Garvey de la Universidad de Alabama en Birmingham: “La obesidad es una enfermedad que dura toda la vida y requiere intervención durante toda la vida… los medicamentos pueden detener los procesos que causan este aumento de peso”.

Actualmente, los medicamentos para bajar de peso están aprobados para adultos con un IMC de 30 o más, o para aquellos con un IMC de 27 o más que también tienen problemas de salud relacionados con el peso, como presión arterial alta, diabetes o apnea del sueño. Sin embargo, el camino hacia tratamientos seguros y eficaces ha estado plagado de reveses.

Una historia de riesgos y retiradas del mercado

Los primeros días de los medicamentos para bajar de peso estuvieron marcados por una experimentación peligrosa. Ya en la década de 1940, las “píldoras arcoíris” (cócteles de anfetaminas, diuréticos, laxantes y hormonas tiroideas) se comercializaban agresivamente, a menudo con consecuencias fatales. En la década de 1960, la FDA retiró del mercado estas mezclas no reguladas después de numerosas muertes. El Dr. Frank Greenway de la Universidad Estatal de Luisiana enfatiza la cuestión: “Ninguno de estos medicamentos fue probado en ensayos a largo plazo… esto aumenta el riesgo de que tengan efectos secundarios no reconocidos en la terapia a corto plazo”.

La década de 1990 vio el ascenso y la caída del “fen-phen”, una combinación de fenfluramina y fentermina, que luego fue retirada del mercado debido a defectos en las válvulas cardíacas. Medicamentos posteriores como la sibutramina (Meridia) y la lorcaserina (Belviq) también enfrentaron retiradas del mercado por riesgos cardiovasculares y preocupaciones por el cáncer, respectivamente. Estos fallos subrayaron la necesidad de realizar pruebas más rigurosas.

Supervisión moderna y nuevas opciones

A finales de la década de 1990, la FDA implementó requisitos de ensayos clínicos más estrictos para los medicamentos contra la obesidad. Los medicamentos aprobados hoy en día se han sometido a pruebas más exhaustivas y, en general, ofrecen un mejor perfil de seguridad. Ahora hay varias opciones disponibles, cada una con su propio mecanismo y consideraciones:

  • Tirzepatida (Zepbound): Una inyección semanal que imita las hormonas que regulan la insulina y la digestión, que muestra una pérdida de peso promedio del 22,5 % en ensayos clínicos. Los efectos secundarios comunes incluyen náuseas, diarrea y vómitos.
  • Semaglutida (Wegovy): Otro agonista del receptor GLP-1, disponible como inyección semanal o como pastilla oral diaria. Regula el apetito y se ha relacionado con tumores de tiroides en estudios con animales.
  • Naltrexona-bupropión (contrave): Un medicamento oral que combina tratamientos para la adicción y la depresión para suprimir el apetito. Puede aumentar los pensamientos suicidas y las personas con presión arterial no controlada deben evitarlo.
  • Liraglutida (Saxenda): Una inyección diaria que imita las hormonas reguladoras del apetito. Conlleva un riesgo de pancreatitis y se ha relacionado con tumores de tiroides en animales.
  • Fentermina-Topiramato (Qsymia): Una pastilla que suprime el apetito. No debe ser utilizado por personas con glaucoma, hipertiroidismo o antecedentes de problemas cardíacos.
  • Orlistat (Xenical, Alli): Una pastilla que bloquea la absorción de grasas y provoca diarrea, gases y pérdida de heces aceitosas. Puede interferir con la absorción de nutrientes y ciertos medicamentos.

Sopesando los beneficios y riesgos

Antes de comenzar a tomar medicamentos para bajar de peso, los pacientes deben discutir los posibles riesgos y efectos secundarios con su proveedor de atención médica. Estos medicamentos no deben usarse durante el embarazo ni en personas con trastornos alimentarios. Los cambios en el estilo de vida (incluidos la dieta, el ejercicio y los controles periódicos con un especialista en obesidad) siguen siendo cruciales para el éxito a largo plazo.

La generación actual de medicamentos para bajar de peso representa un importante paso adelante en seguridad y eficacia. Sin embargo, el uso responsable y la toma de decisiones informadas son esenciales para maximizar los beneficios y minimizar los daños.

Conclusión: Los tratamientos modernos contra la obesidad ofrecen una herramienta valiosa para quienes luchan por controlar el peso, pero no reemplazan las intervenciones en el estilo de vida. A medida que avanza la investigación y se endurecen las regulaciones, el futuro de los medicamentos para bajar de peso promete soluciones más seguras y efectivas.

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