Hot Yoga: sopesando los riesgos y beneficios

El yoga caliente (yoga que se practica en ambientes cálidos y a menudo húmedos) se ha convertido en una tendencia popular de acondicionamiento físico. Pero, ¿qué es exactamente y es seguro? Este artículo desglosa la práctica, desde sus orígenes hasta sus posibles impactos en la salud, ofreciendo una descripción clara tanto para principiantes como para practicantes experimentados.

El auge del calor: de Bikram a los estudios modernos

El concepto de yoga caliente se originó en la década de 1970 con Bikram Choudhury, quien creó una secuencia de 26 posturas realizadas en una habitación calentada a más de 100°F. Hoy en día, “yoga caliente” es un término más amplio que abarca varios estilos, con temperaturas que van desde cálidas (80 °F) hasta extremadamente calientes (más de 100 °F). Algunos estudios utilizan sistemas HVAC tradicionales, mientras que otros emplean calor infrarrojo, que según sus defensores se siente más como estar al sol.

El calor en sí es la variable clave. El aumento de temperatura tiene como objetivo mejorar la flexibilidad, promover un estiramiento más profundo e inducir una sudoración profusa. La intensidad varía ampliamente, algunas clases se sienten como un ligero calentamiento y otras imitan una sauna.

¿Es seguro el yoga caliente? ¿Quién debería evitarlo?

Para la mayoría de las personas sanas, el yoga caliente es generalmente seguro. Sin embargo, las personas con afecciones cardíacas, antecedentes de insolación o problemas de deshidratación deben evitarlo. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos desaconseja su uso durante el embarazo debido al riesgo de sobrecalentamiento.

La práctica eleva la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal central mientras el cuerpo intenta enfriarse. Esto puede imitar el ejercicio aeróbico moderado, pero también aumenta el riesgo de mareos, deshidratación y enfermedades relacionadas con el calor. La hidratación adecuada es crítica, al igual que escuchar a tu cuerpo y controlar tu ritmo.

Beneficios potenciales: más allá del sudor

A pesar de los riesgos, el yoga caliente ofrece beneficios. El calor puede aumentar significativamente la flexibilidad, lo que facilita estirar los músculos y mejorar el rango de movimiento. Esto puede resultar especialmente útil para atletas o personas con músculos tensos.

Más allá de lo físico, muchos practicantes reportan alivio del estrés y una sensación de calma. La práctica puede considerarse una “meditación en movimiento”, donde la respiración concentrada y las posturas sostenidas promueven la relajación. Algunos estudios sugieren beneficios cardiovasculares potenciales, como niveles mejorados de colesterol, aunque se necesita más investigación.

Qué esperar: una guía para principiantes

Si estás pensando en hacer yoga caliente, empieza poco a poco. Lo ideal es tener primero alguna experiencia básica en yoga. Muchos estudios ofrecen clases para principiantes. Esto es lo que debe tener en cuenta:

  • Use ropa adecuada: Lo mejor son telas que absorban la humedad o spandex.
  • Hidrátate bien: Bebe mucho líquido antes, durante y después de clase.
  • Trae una toalla: Sudarás.
  • Escucha a tu cuerpo: No te esfuerces más allá de tus límites. Comunícate con tu instructor si no te sientes bien.

El resultado final

El hot yoga puede ser una práctica beneficiosa para quienes lo disfrutan y lo abordan de forma segura. El calor mejora la flexibilidad, promueve la relajación y puede ofrecer beneficios cardiovasculares. Sin embargo, no es para todos y aquellos con problemas de salud subyacentes deben proceder con precaución. Cuando se practica de manera responsable, el hot yoga puede ser una valiosa adición a un estilo de vida saludable.

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