Los refrescos prebióticos están ganando popularidad como una alternativa potencialmente beneficiosa para el intestino a las bebidas azucaradas tradicionales. Si bien contienen fibras vegetales diseñadas para nutrir las bacterias intestinales, los beneficios reales para la salud siguen siendo discutibles y los expertos sugieren que los alimentos integrales proporcionan una nutrición superior.
¿Qué son los refrescos prebióticos?
A diferencia de los probióticos (bacterias vivas que se encuentran en alimentos fermentados como la kombucha), los prebióticos son fibras vegetales no digeribles que alimentan las bacterias beneficiosas del intestino. La dietista registrada Kimberly Gomer explica que estas fibras viajan al tracto digestivo inferior, donde proporcionan sustento a un microbioma saludable. Marcas como Poppi y Olipop aprovechan esto agregando prebióticos, principalmente inulina de la raíz de achicoria, a sus bebidas carbonatadas. Algunos también incluyen vinagre de sidra de manzana, que contiene pectina, junto con varios minerales y hierbas.
¿Más saludable que los refrescos normales?
La respuesta es un sí matizado. La mayoría de los refrescos prebióticos contienen significativamente menos azúcar que los refrescos tradicionales. Por ejemplo, una lata de Olipop tiene alrededor de 2 gramos de fibra y de 4 a 5 gramos de azúcar agregada, en comparación con los 35 a 40 gramos de una lata típica de Coca-Cola. Esto también se traduce en menos calorías: 35 en Olipop frente a 150 en Coca-Cola. Fundamentalmente, los refrescos prebióticos evitan el jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, un edulcorante relacionado con problemas de salud como la diabetes y la obesidad.
¿Realmente benefician la salud?
Las fibras prebióticas pueden estimular el crecimiento de bacterias intestinales buenas, que a su vez producen ácidos grasos de cadena corta que pueden reducir la inflamación, regular el apetito y estabilizar el azúcar en sangre. Sin embargo, algunos expertos advierten que la fibra procesada de estos refrescos puede no ser tan eficaz como la fibra de los alimentos integrales. Según Amy Shapiro, la fibra puede fermentar demasiado rápido y no llegar a los microbios del intestino grueso.
Si bien los beneficios pueden ser exagerados, los refrescos prebióticos todavía ofrecen algunas ventajas. Olipop, por ejemplo, combina múltiples prebióticos de fuentes como la raíz de yuca, la alcachofa y el nopal, que pueden ayudar a la digestión y estabilizar el azúcar en la sangre. Poppi usa vinagre de sidra de manzana, que puede mejorar los niveles de azúcar en sangre y proporcionar antioxidantes, aunque faltan investigaciones definitivas.
Posibles desventajas y alternativas
Los refrescos prebióticos no son una cura milagrosa. Gomer advierte que un consumo excesivo podría provocar gases e hinchazón debido al contenido de fibra, recomendando no más de una lata al día. Las personas con SIBO, SII, enfermedad de Crohn o colitis deben evitarlos por completo. La ingesta elevada de inulina (30 gramos diarios) se ha relacionado con la inflamación y el daño hepático, pero alcanzar esa dosis requiere beber varias latas al día.
Si su objetivo es la salud intestinal, los alimentos integrales son muy superiores. Los plátanos, las manzanas, las alcachofas, los espárragos, las semillas de lino, el ajo y la avena son excelentes fuentes de fibra prebiótica. Como alternativa más saludable a los refrescos, considere agua con gas con rodajas de fruta fresca o té de hierbas.
En última instancia, si bien los refrescos prebióticos pueden ser una mejor opción que las bebidas azucaradas tradicionales, no deben considerarse un sustituto de una dieta equilibrada rica en alimentos integrales. Ofrecen un pequeño beneficio, pero la verdadera salud intestinal proviene de una alimentación constante y consciente.


























