La leucemia linfocítica crónica (LLC) es la leucemia más común que afecta a los adultos. Se desarrolla cuando la médula ósea produce demasiados linfocitos anormales, glóbulos blancos cruciales para combatir las infecciones. Si bien normalmente crecen lentamente, algunas formas progresan rápidamente. Aproximadamente 22.760 personas en los EE. UU. son diagnosticadas anualmente, lo que lo convierte en un problema de salud importante.
Comprender el proceso de la enfermedad
La CLL surge de una mutación genética en un solo linfocito, lo que provoca un crecimiento y una multiplicación descontrolados. Estas células anormales desplazan a las células sanguíneas sanas, alterando el funcionamiento normal. La afección es crónica, lo que significa que generalmente se desarrolla lentamente y es poco común en personas menores de 40 años, con una edad promedio de diagnóstico de alrededor de 70 años.
Factores de riesgo y quiénes se ven afectados
Varios factores pueden aumentar el riesgo de CLL:
- Edad: Las personas mayores son las más susceptibles.
- Raza: Los blancos tienen una mayor incidencia en comparación con otras etnias.
- Historia familiar: Los antecedentes familiares de CLL u otros cánceres de la sangre aumentan el riesgo.
- Exposición a productos químicos: La exposición a ciertas toxinas (como herbicidas, insecticidas o el agente naranja) puede contribuir al desarrollo de CLL.
Tipos de LLC: las variaciones genéticas importan
Existen dos tipos principales, que se distinguen por marcadores genéticos. Las pruebas analizan cambios en el gen TP53 (que controla el crecimiento celular) y alteraciones cromosómicas. Si falta el cromosoma 17 o el gen TP53 está mutado, la LLC es más agresiva y más difícil de tratar. De lo contrario, la enfermedad puede progresar lentamente con síntomas iniciales mínimos.
Reconocer los síntomas
Muchos pacientes permanecen sin síntomas durante años. Cuando aparecen los síntomas, pueden incluir:
- Ganglios linfáticos inflamados
- Fácil aparición de hematomas
- Fatiga persistente
- Fiebre recurrente o sudores nocturnos
- Pérdida de peso inexplicable
- Dolor abdominal debido a un bazo agrandado
- Infecciones frecuentes
Diagnóstico: un enfoque de varios pasos
Los médicos diagnostican la CLL mediante una combinación de pruebas:
- Análisis de sangre: Evalúa los niveles de linfocitos, la forma de las células y los cambios en el ADN.
- Biopsia de médula ósea: Examina el tejido esponjoso donde se producen las células sanguíneas.
- Exploraciones por imágenes (CT, PET): Detectan cáncer diseminado en tejidos blandos.
Estrategias de tratamiento: de la espera vigilante a las terapias avanzadas
El tratamiento depende del estadio de la enfermedad, el tipo de CLL y el tratamiento previo. Las opciones incluyen:
- Espera atenta: Para la LLC de crecimiento lento y etapa inicial, es posible que el tratamiento inmediato no prolongue la supervivencia. El seguimiento cada 3 a 6 meses es estándar.
- Terapia dirigida: Los medicamentos bloquean proteínas específicas en las células cancerosas, a menudo con menos efectos secundarios. Los ejemplos incluyen acalabrutinib, ibrutinib y venetoclax.
- Quimioterapia: Los medicamentos potentes matan las células cancerosas y se usan cuando las terapias dirigidas son ineficaces o para la LLC agresiva.
- Inmunoterapia: Estimula el sistema inmunológico del cuerpo para combatir el cáncer. Las opciones incluyen la terapia de células T con CAR (células inmunes mejoradas que se infunden nuevamente en el cuerpo) y anticuerpos monoclonales (proteínas que atraen las células inmunes al cáncer).
- Trasplante de células madre: Reemplaza la médula ósea enferma con células madre sanas (rara vez se usa para la LLC).
- Radiación: Se utiliza para aliviar el dolor o antes de los trasplantes de células madre (poco común para la LLC).
- Cirugía/Leucaféresis: Rara vez es necesario, pero puede tratar complicaciones como agrandamiento del bazo o recuentos altos de glóbulos blancos.
Posibles complicaciones: más allá de la propia leucemia
La LLC puede provocar:
- Infecciones frecuentes: Debido a la función inmune debilitada.
- Otros cánceres: Mayor riesgo de melanoma, cáncer de pulmón o cánceres digestivos.
- Síndrome de Richter: Una forma rara y agresiva de linfoma.
- Problemas autoinmunes: El sistema inmunológico ataca a los glóbulos rojos o las plaquetas.
La LLC es una afección compleja, pero la detección temprana y los tratamientos modernos ofrecen a muchos pacientes un tratamiento eficaz y una supervivencia prolongada. Comprender la progresión de la enfermedad, los factores de riesgo y las opciones de tratamiento permite a las personas afrontar este diagnóstico con confianza informada.
