Si bien la mayoría de las personas están familiarizadas con la divagación mental (esa tendencia de nuestros pensamientos a derivar hacia recuerdos o ansiedades futuras), una nueva investigación sugiere que existe otro fenómeno menos discutido: la divagación corporal.
Un estudio reciente publicado en la revista PNAS revela que nuestro enfoque interno no se limita a fluir a través de los pensamientos; también llega a nuestras sensaciones físicas. Más importante aún, este cambio de atención puede ofrecer una herramienta sorprendente para controlar los síntomas de la depresión y el TDAH.
La ciencia de la atención somática
Para explorar esto, los investigadores realizaron un estudio a gran escala en el que participaron 536 participantes. Utilizando máquinas de resonancia magnética junto con sensores para monitorear la frecuencia cardíaca, la respiración y la actividad estomacal, el equipo rastreó cómo cambiaba la atención de los participantes mientras permanecían quietos.
Los hallazgos fueron claros: los participantes con frecuencia se alejaron de los estímulos externos y comenzaron a centrarse en sensaciones somáticas internas, como:
– El ritmo de sus latidos
– La sensación de respirar
– Actividad en el estómago o vejiga
La paradoja: por qué sentirse “incómodo” podría ser beneficioso
El estudio descubrió una contradicción fascinante en cómo experimentamos estos cambios de atención. Por un lado, deambular por el cuerpo no siempre se siente bien.
- La experiencia negativa: Los participantes informaron que, si bien divagar la mente a menudo resultaba agradable, divagar el cuerpo frecuentemente se correlacionaba con emociones negativas y un aumento del ritmo cardíaco. Centrarse en las sensaciones corporales a veces puede resultar intrusivo o incómodo.
- El resultado positivo: A pesar de la incomodidad, hubo una ventaja clínica significativa. Los participantes que informaron niveles más altos de conciencia sobre sus sensaciones corporales también informaron menos síntomas de TDAH y depresión.
Esta paradoja sugiere que, si bien prestar atención al cuerpo puede no ser inherentemente “relajante”, cumple una función psicológica vital: la presencia.
Fortalecimiento de la conexión cerebro-cuerpo
Los investigadores creen que los beneficios de deambular por el cuerpo se derivan de su capacidad para interrumpir la rumia. Cuando la mente está ocupada con sensaciones físicas, tiene menos “ancho de banda” para involucrarse en los ciclos de pensamientos negativos y repetitivos, como arrepentimientos por el pasado o ansiedad por el futuro, que caracterizan a la depresión y el TDAH.
Además, el estudio observó cambios fisiológicos en el cerebro. Deambular por el cuerpo se relacionó con conexiones neuronales más fuertes entre el tálamo (una estación de retransmisión clave en el cerebro) y las regiones responsables del movimiento y el tacto. Esto sugiere que centrarse en el cuerpo puede en realidad mejorar la propriocepción (nuestro sentido de la posición de nuestro cuerpo en el espacio) y fortalecer nuestra capacidad de permanecer en tierra.
Aplicaciones prácticas para el bienestar mental
La investigación implica que “permanecer presente” es una habilidad que se puede desarrollar, de forma muy parecida a un músculo. Para aquellos que luchan con la concentración o la regulación del estado de ánimo, participar en la conciencia somática intencional puede brindarles alivio.
Los métodos comunes para practicar esto incluyen:
– Ejercicios de escaneo corporal para notar sistemáticamente sensaciones de la cabeza a los pies.
– Caminar conscientemente, centrándose en el contacto entre los pies y el suelo.
– Conciencia de la respiración, simplemente observando la subida y bajada del pecho.
Si bien centrarse en las sensaciones corporales puede no siempre resultar agradable en el momento, la capacidad de permanecer presente sirve como un poderoso amortiguador contra los ciclos cognitivos de la depresión y el TDAH.
Conclusión
Al cambiar el enfoque de los pensamientos abstractos a las sensaciones físicas, los individuos pueden interrumpir patrones mentales negativos y fortalecer las vías neuronales responsables de la presencia. Esto sugiere que “deambular por el cuerpo” no es sólo una distracción, sino un camino potencial para mejorar la resiliencia mental.
