Se supone que los consultorios médicos deben ayudarlo.
En cambio, muchas personas con obesidad los ven como tribunales en los que ya son culpables.
Juicio sobre el cuidado. Vergüenza por la salud. Tiene sentido que tanta gente simplemente no vaya.
Los números respaldan esto. Casi una cuarta parte de las mujeres con obesidad retrasan la visita al médico debido a la forma en que las tratan. Más del doce por ciento cancela citas por completo o las evita por completo. Las malas experiencias previas rondan la sala incluso antes de que el proveedor hable.
“Si te preocupa que alguien te llame la atención por tu peso, eso te impedirá entrar porque nadie quiere sentirse avergonzado”.
—John Morton. MARYLAND. MPH. Sistema de salud de Yale New Haven
Suena simple pero no lo es. Tienes influencia aquí. Sólo tienes que usarlo.
Por qué es realmente importante
Ignorar este sesgo es peligroso.
No se trata sólo de sentimientos heridos o lágrimas débiles. El sesgo de peso cambia las decisiones médicas.
Cuando los médicos albergan prejuicios. Es posible que descarten sus síntomas reales. O échale toda la culpa al tamaño de tu cuerpo. Esto conduce a visitas más cortas. Evaluaciones más delgadas. Hay muchas posibilidades de que se pasen por alto enfermedades reales. O retrasado.
La salud mental también sufre. Cuando ese sesgo interno se convierte en estigma externo. El estrés aumenta. Cráteres de bienestar general. Crea un circuito de retroalimentación de evitación. Te saltas al médico por el trauma. Tu salud empeora. La próxima visita resulta aún más intimidante. Entonces saltas de nuevo.
¿Quién quiere vivir así?
Ser dueño de su cita
La preparación no se trata de ser cortés.
Se trata de supervivencia. Unas cuantas notas previas pueden cambiar significativamente la dinámica de poder. Así es como tomas las riendas:
- Escríbalo. Anote sus preguntas o síntomas con anticipación. Trae la lista. Si el médico recurre a consejos o comentarios sobre el peso no solicitados. Entrégales el papel. Di “Me gustaría ceñirme a mis notas”. No olvidarás lo más importante si está escrito.
- Tire de la correa hacia atrás. La conversación se desviará. A menudo lo hace hacia el peso. No lo dudes. Córtalo. Reenfocarse. “Hablemos primero del dolor de cabeza”.
- Dibuje líneas. Dígales desde el principio si no desea hablar sobre el peso a menos que se relacione con el síntoma de hoy. Los límites no son groseros. Son necesidades médicas.
- Solicite un pesaje a ciegas. Ser observado por un número es un factor desencadenante para algunos. El Dr. Morton señala que puede solicitar privacidad aquí. Sube a la báscula hacia atrás. Solicite que se grabe el número sin que se lea en voz alta. No le debes a la habitación tu peso ese día.
- Consiga un testigo. Traiga a un amigo o familiar. Más ojos significan más defensa. Te mantienen castigado. Ayudan a recordar lo que se dijo.
La realidad
Las personas con obesidad se esconden de la medicina porque el sistema suele ser hostil con ellas.
Este sesgo es real. Físico y mental. Costos. Pero preparándose. Establecer límites duros. Y encontrar proveedores que respeten su tiempo cambia la ecuación. Puede abogar por una mejor atención.
Comienza con aparecer. Pero también comienza con decidir quién está a cargo de la conversación.


























