El viaje directivo de José Mourinho: del Porto al Real Madrid

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José Mourinho no empezó su carrera como entrenador sólo en Portugal. Él lo construyó allí. El primer capítulo se abre con el Benfica en 2000. Fue una breve etapa. Luego vino el União de Leiria para la temporada 2001-02. Ese fue el campo de pruebas. Pero el verdadero cambio se produjo en el FC Porto de 2002 a 2004. Allí demostró que podía ganar en los escenarios más importantes.

Cuando se mudó a Inglaterra, el mundo se dio cuenta.

Chelsea FC se convirtió en su primera parada importante en la Premier League. Llegó en 2004. Se fue en 2007. El regreso llegó después. De 2013 a 2015 volvió a vestir de azul. Le siguió el Manchester United. Los años de Old Trafford duraron de 2016 a 2018. Tottenham Hotspur fue el siguiente. Pasó de 2019 a 2021 intentando desbloquear ese rompecabezas del norte de Londres.

Italia no se quedó atrás.

Inter de Milán consiguió el Special One de 2008 a 2010. Llevó la Liga de Campeones a San Siro. Luego AS Roma. Los guió del 2021 al 2024.

España llamó.

El Real Madrid lo nombró dos veces. La primera carrera fue de 2010 a 2013. ¿La segunda? Está programado para 2026 y más allá.

Turquía también lo vio.

El Fenerbahçe lo contrató para la temporada 2024-25.

Portugal le devolvió la llamada.

Benfica lo volvió a contratar para la temporada 2025-26.

“El entrenador que empezó en Lisboa ahora regresa a Lisboa.”

Su trayectoria profesional no es lineal. Es circular. Es repetitivo. Es familiar.

Ha dirigido en cinco países.

Portugal.
Inglaterra.
Italia.
España.
Pavo.

El Real Madrid lo quiere de nuevo.

Se acerca el 2026.

El Benfica está esperando.

El Fenerbahçe fue un recurso provisional.

Roma fue un proyecto de restauración.

El Inter fue un triunfo.

Oporto fue la plataforma de lanzamiento.

Chelsea dos veces.

Man Utd una vez.

Espuelas una vez.

¿Qué pasará cuando regrese a Madrid?

La segunda era comienza en 2026.

El primero finalizó en 2013.

Tres años.

Seis años después.

Ha vuelto.

En 2025.

Está en Lisboa.

En 2026.

Está en Madrid.

El ciclo continúa.

¿Quién lo detendrá?

Nadie lo ha hecho todavía.

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